El sollozo de la paloma gris

Dormía sosegado
por la brisa fresca cuando, bruscamente,
una paloma gris entonó desde la espesura
un sollozo cargado de añoranza,
y me recordó mi propia pasión.

Llevaba tanto tiempo apartado de mi propia alma,
durmiendo hasta tan tarde,
pero el sollozo de aquella paloma
me despertó y me hizo llorar.

¡Alabados sean todos los afligidos madrugadores!

Adi Al-Riga

¡Feliz Año 2017!



¡FELIZ AÑO 2017!

Ya por fin, como todos sabéis,
nuevamente otro año nos deja,
y en la nada del tiempo se aleja,
ya cansado, el 2016...
En la cena de la Nochevieja,
expresamos nuestras esperanzas,
y hay abrazos y brindis y danzas,
y ante el canto fugaz del cohete
compartimos cuanto nos inquiete,
y tras besos y abrazos y chanzas,
a escuchar al unísono alcanzas:
¡Feliz Año 2017!

Jesús María Bustelo Acevedo

La Zona de Confort

Es la zona de confort,
que me tiene retenido,
y prendado y  abducido
por su mágico esplendor,
su alegría y su color,
¡paraíso prometido!

Si la coach me pide, ufana,
que de sí me libre, por
pretenderme lo mejor,
siempre le respondo: hermana,
no te apures, por favor:
¡toda expectativa es vana
sin la tierra gaditana
que es mi zona de confort!

Jesús María Bustelo Acevedo

En Cádiz hay una niña

En Cádiz hay una niña,
en Cádiz hay una niña
que Catalina se llama, ¡ay, sí!,
que Catalina se llama.

Su padre es un perro moro,
su padre es un perro moro,
su madre una renegada, ¡ay, sí!,
su madre una renegada.

Todos los días de fiesta,
todos los días de fiesta,
su madre la castigaba, ¡ay, sí!,
su madre la castigaba.

Porque no quería hacer,
porque no quería hacer,
lo que su padre mandaba, ¡ay, sí!,
lo que su padre mandaba.

Mandan hacer una rueda,
mandan hacer una rueda,
de cuchillos y navajas, ¡ay, sí!,
de cuchillos y navajas.

La rueda ya estaba hecha,
la rueda ya estaba hecha,
Catalina arrodillada, ¡ay, sí!,
Catalina arrodillada.

Y bajó un ángel del Cielo,
y bajó un ángel del Cielo,
con su corona y su palma, ¡ay, sí!,
con su corona y su palma.

Sube, sube, Catalina,
sube, sube, Catalina
que Dios del Cielo te llama, ¡ay, sí!,
que Dios del Cielo te llama.

¿Qué me quiere el Rey del Cielo,
qué me quiere el Rey del Cielo,
que tan temprano me llama, ¡ay, sí!, 
que tan temprano me llama?

Quiere ajustarte las cuentas,
quiere ajustarte las cuentas,
de la otra vida pasada, ¡ay, sí!
de la otra vida pasada.

Seguiriyas de Aziz Balouch




Ahora tú vienes hincá de rodillas
pidiendo perdón,
te apartaste de mi vera
y te fuiste sin apelación.

Romance de Zaide

Por la calle de su dama
paseando se halla Zaide,
aguardando que sea hora
que se asome para hablarle.
Desesperado anda el moro
en ver que tanto se tarde,
que piensa con sólo verla
aplacar el fuego en que arde.
Viola salir a un balcón
más bella que cuando sale
la luna en la oscura noche
y el sol en las tempestades.
Llegóse Zaide diciendo:
--Bella mora, Alá te guarde,
si es mentira lo que dicen
tus criadas y mis pajes.
Dicen que dejarme quieres
porque pretendes casarte
con un moro que ha venido
de las tierras de tu padre.
Si esto es verdad, Zaida bella,
declárate, no me engañes,
no quieras tener secreto
lo que tan claro se sabe.--
Humilde responde al moro:
 --Mi bien, ya es tiempo se acabe
vuestra amistad y la mía,
pues que ya todos lo saben.
Que perderé el ser quien soy,
si el negocio va adelante.
¡Alá sabe si me pesa,
y lo que siento el dejarte!
Bien sabes que te he querido
a pesar de mi linaje,
y sabes las pesadumbres
que he tenido con mi madre.
Sobre aguardarte de noche,
como siempre vienes tarde,
y por quitar ocasiones
dicen que quieren casarme.
No te faltará otra dama
hermosa, y de galán talle,
que te quiera, y tú la quieras,
porque lo mereces, Zaide.--
Humilde respondió el moro,
cargado de mil pesares:
--¡No entendí yo, Zaida bella,
que conmigo tal usases!
¡No entendí que tal hicieras,
que así mis prendas trocases
por un moro feo y torpe,
indigno de un bien tan grande!
¿Tú eres la que me dijiste
en el balcón la otra tarde:
"Tuya soy, tuya seré
y tuya es mi vida, Zaide"?

Versión Flamenca:

Por el castillo de luna
que galante se paseaba Zaide
aguardando que saliera
que Celinda de sus tempestades.

Y ya yo lo sé que tu eres valiente
y que descendías tu de buen linaje,
que has mataito mas cristianos
que gotitas de sangre vales.

A mí me han dicho de que tú te casas
y que tú tratabas a mí el olvidarme
y con un moro feo y turco
que del reinaito de tu padre.

Por los llanitos de Granada
que galante paseaba Zaide
y se ha encontraito en batalla
con aquel moro feo y turco
del reinaito de su padre.

Y sale Celinda al balcón
y quien se volviera en valor
que le aventajara en batalla
y a ese moro feo y turco
que la cabecita yo le cortara.

Que ha preguntao el Rey moro,
ha preguntao el Rey moro,
que de quién era ese estandarte,
y le ha contestao un serranito
que de uno que no tiene pare.

Dichosa la mare
que tiene que dar
rosas y jazmines
por la madrugá.

La Mujer Gaditana

Cuando afirmó Lord Byron que no había
comparación igual a Gaditana,
no fue galantería, ni fue vana
la expresión de su voz. ¿Qué encontraría

en la mujer de Cádiz? ¿Cuál sería
la que ganó esa flor, la más galana
que se ha ofrecido a la mujer hispana
en cálida y ferviente pleitesía?

¡Y al transcurrir del tiempo las edades,
se renueva esa flor! ¡Pensil de Gades!
¡Vitrina de la Historia y la Grandeza!

¡Gallarda silueta de la palma!
¡La mujer gaditana es la Belleza
que refleja virtudes de su alma!

Adela Medina "Gitanilla del Carmelo"

Cádiz

¡Oh, Venecia española! ¡Oh Cádiz bella!
Que el mar en cintas de cristales ata,
el mar cuya brillante serenata
de espuma y sones a tus pies estrella.

Cuando la Luna su redonda huella
en la llanura líquida retrata
finge en tu seno un corazón de plata
que el agua riza y trémulo destella.

Adornada de olas te apareces
sobre lo azul donde tus gracias meces
oyendo cantos del marino coro.

Y pareces a aquel que te divisa
sobre un temblor de luces y de risa
una ciudad con cúpulas de oro.

Salvador Rueda

La Feria de Puerto Real

Marchante, si se vasté,
su pasajero soy yo;
pero si tarda usté mucho
se las toco en el vapor.
Desde aquí estoy diquelando
los trapos de toas colores,
que el viento está meneando
encima los caserones.
¡Ay Dios mío!, que jago to esto
por llega a Puerto Reá
pa ve a ese buey paleto
que a la una van a echá.
Anda, niña de mi vía,
que el vapó
el último toque dio
pa salí,
que a la noche pa dormí,
aunque sea en un caserón,
mi capa será er corchón...