¡Feliz 2018!







¡FELIZ 2018!

Y con esto y un bizcocho,
otro año ya está hecho,
y el que llega, por derecho,
es el Dos Mil Dieciocho;
medito en qué me reprocho
y en qué me causó alegría
en cada mes, cada día,
de este Dos Mil Diecisiete,
y, aunque en el cajón se mete,
¡gracias por su compañía!

Y a todo aquel que me lea,
se encuentre exultante o pocho,
el que escribe le desea:
¡Feliz Dos Mil Dieciocho!

Jesús María Bustelo Acevedo

El tío Caniyitas, o El mundo nuevo de Cádiz (ópera cómica española en dos actos)

El sollozo de la paloma gris

Dormía sosegado
por la brisa fresca cuando, bruscamente,
una paloma gris entonó desde la espesura
un sollozo cargado de añoranza,
y me recordó mi propia pasión.

Llevaba tanto tiempo apartado de mi propia alma,
durmiendo hasta tan tarde,
pero el sollozo de aquella paloma
me despertó y me hizo llorar.

¡Alabados sean todos los afligidos madrugadores!

Adi Al-Riga

¡Feliz Año 2017!



¡FELIZ AÑO 2017!

Ya por fin, como todos sabéis,
nuevamente otro año nos deja,
y en la nada del tiempo se aleja,
ya cansado, el 2016...
En la cena de la Nochevieja,
expresamos nuestras esperanzas,
y hay abrazos y brindis y danzas,
y ante el canto fugaz del cohete
compartimos cuanto nos inquiete,
y tras besos y abrazos y chanzas,
a escuchar al unísono alcanzas:
¡Feliz Año 2017!

Jesús María Bustelo Acevedo

La Zona de Confort

Es la zona de confort,
que me tiene retenido,
y prendado y  abducido
por su mágico esplendor,
su alegría y su color,
¡paraíso prometido!

Si la coach me pide, ufana,
que de sí me libre, por
pretenderme lo mejor,
siempre le respondo: hermana,
no te apures, por favor:
¡toda expectativa es vana
sin la tierra gaditana
que es mi zona de confort!

Jesús María Bustelo Acevedo

En Cádiz hay una niña

En Cádiz hay una niña,
en Cádiz hay una niña
que Catalina se llama, ¡ay, sí!,
que Catalina se llama.

Su padre es un perro moro,
su padre es un perro moro,
su madre una renegada, ¡ay, sí!,
su madre una renegada.

Todos los días de fiesta,
todos los días de fiesta,
su madre la castigaba, ¡ay, sí!,
su madre la castigaba.

Porque no quería hacer,
porque no quería hacer,
lo que su padre mandaba, ¡ay, sí!,
lo que su padre mandaba.

Mandan hacer una rueda,
mandan hacer una rueda,
de cuchillos y navajas, ¡ay, sí!,
de cuchillos y navajas.

La rueda ya estaba hecha,
la rueda ya estaba hecha,
Catalina arrodillada, ¡ay, sí!,
Catalina arrodillada.

Y bajó un ángel del Cielo,
y bajó un ángel del Cielo,
con su corona y su palma, ¡ay, sí!,
con su corona y su palma.

Sube, sube, Catalina,
sube, sube, Catalina
que Dios del Cielo te llama, ¡ay, sí!,
que Dios del Cielo te llama.

¿Qué me quiere el Rey del Cielo,
qué me quiere el Rey del Cielo,
que tan temprano me llama, ¡ay, sí!, 
que tan temprano me llama?

Quiere ajustarte las cuentas,
quiere ajustarte las cuentas,
de la otra vida pasada, ¡ay, sí!
de la otra vida pasada.