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¡Abajo los Borbones!

¡Abajo los Borbones!, exclama el pueblo entero,
hiriéndole en el pecho la afrenta y el rencor.
Repítelo el soldado y el duro marinero
y todos cuantos sienten las iras del rubor.

Aquel que entre nosotros tuviere madre honrada,
esposa, hermana o hija, y estime su virtud,
que diga si no siente la indignación sagrada
con que la España toda rompió su esclavitud.

¡Abajo, abajo los Borbones,
de nuestra patria mengua y horror!
¡Muestre la España a las naciones
alta la frente, limpio el honor!

En tanto, respiremos la brisa bienhechora
y el apacible ambiente de amor y libertad,
que pronto a nuestros ojos se mostrará la aurora,
presagio venturoso de más risueña edad.

La paz con el trabajo, y el arte con la ciencia,
serán desde hoy las armas que enciendan nuestra lid;
¡mas si de España atacan la santa independencia
veréis como retoñan los vástagos del Cid!

¡Abajo, abajo los Borbones,
de nuestra patria mengua y horror!
¡Muestre la España a las naciones
alta la frente, limpio el honor!

Antonio García Gutiérrez

Himno Nupcial

Gaditanos, feliz el momento
en que pudo vuestra lealtad
demostrar el placer y alegría
aplaudiendo a nuestra Majestad.
A porfía las voces se escuchan:
¡Viva España! ¡Viva Portugal!
¡Nuestra Reina! ¡Fernando! ¡La Infanta!
¡Pues con Carlos se llega a enlazar!

Cantad, graciosas ninfas,
alegres entonad
himnos a nuestra Reina
de amor y lealtad.
¡Cantad, cantad, cantad!

Himno a S.M el Rey Don Alfonso XIII

¡Gloria eterna a mi Rey soberano!
¡Gloria, gloria al leal pueblo hispano!

Ya el Giralda cortó su carrera
al rugiente tronar del cañón,
y alcanzó gaditana ribera
entre gritos que arranca el ardor.

¡Noble España, levanta tu frente!
¡No en el polvo la humilles jamás,
que eres patria de estirpe valiente
que dio Alfonsos, al Cid y a Guzmán!

Los Alfonsos, en nimbos de gloria,
abrillantan el regio dosel;
con sus hechos se ilustra la Historia;
con sus triunfos se aviva el laurel.

Sangre hirviente las venas henchía
de cien reyes al patrio clamor;
y esa sangre es la herencia que un día
con el cetro tu padre legó.

Mira a Cádiz, cual Venus luciente,
sobre un lago de azul y cristal;
ayer, triste, doblada la frente;
hoy, risueña, descubre su faz.

Sé tú, ¡oh Rey!, esa luz precursora
de un perenne y espléndido sol,
con que a Cádiz, de Atlante señora,
siempre envuelva en su claro fulgor.

Ahora Cádiz te jura sincera,
conmovida, tu mano al besar,
que es su orgullo la patria bandera,
y su gloria, a sus Reyes amar.

Ángeles Pérez Cazalla